Archivo | noviembre 2012

IGUALÁ Y REUNIÓN PREVIA PASO DEL SEÑOR

Estimados Hermanos, volvemos a comenzar…

1ª REUNIÓN DE COSTALEROS DEL PASO DEL SEÑOR

Viernes 25 Enero de 2013 a las 21:00 h. en la Iglesia Mayor Prioral (Capilla de Nuestros Titulares)

En esta reunión se comentaran varios temas, entre ellos, las pautas a seguir para este nuevo año.

IGUALÁ PASO DEL SEÑOR

Domingo 27 de Enero de 2013 a las 10:00 h. en San Agustín.

Se recuerda, que es indispensable asistir a las dos citas para pertenecer a la cuadrilla del año en curso.

LA LEYENDA DEL CACHORRO

En el barrio de Triana, al otro lado del Guadalquivir y donde se asientan las industrias cerámicas desde los tiempos más remotos, fue encontrada a finales del siglo XVI, una imagen de la Virgen que estaba oculta en el fondo de un pozo, donde probablemente fue escondida por los cristianos en el tiempo de la invasión árabe. El vecindario acogió esta dádiva del cielo con alegría y fervor, construyéndose con limosnas de todos los trianeros una pequeña capilla donde rendirle culto. Muy pronto y según sevillana costumbre, se fundó una hermandad para honrar a la Virgen tan milagrosamente hallada.
A mediados del siglo XVII se constituyó otra hermandad titulada de Nuestra Señora del Patrocinio, advocación que estaba muy en boga por ser una de las predilectas de la devoción del rey Felipe IV. Ambas cofradías se fusionaron en una sola en el año 1.689, acordando titular la nueva corporación con el nombre de Hermandad de la Sagrada Expiración de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima del Patrocinio.
Vivía por aquel entonces en la Cava de Triana, donde esparcidas a la orilla del Guadalquivir, sobre la tierra arcillosa de los tejares estaban las chozas de los gitanos, un hombre de esta raza, todavía joven en la florida edad de los treinta años, en quien se unían las más gallardas prendas de la gitanería andante, de elevada estatura, flexible de miembros, estrecho de cintura como bailarín y con las manos finas y alargadas, porque según su estirpe, se habría dejado antes morir de hambre que trabajar con ellas. Las manos del gitano, señoriales y finas, llamaban la atención por ser tan distintas de los de los ganapanes que trabajaban de sol a sol sacando tierra a paletadas en los barrancos de La Cavapara fabricar los ladrillos, junto a cada horno de alfarería. Llamaban a este gitano el Cachorro y se le admiraba por su habilidad en tañer la guitarra y cantar con quejumbrosos quiebros de garganta los sones dramáticos del cante jondo, todavía entonces impregnados de los últimos temblores de la música morisca recién expulsada de España. Sigue leyendo