Archivo | octubre 2012

LA CUADRILLA DE LOS RATONES

La famosa cuadrilla conocida como “la de los ratones” la formó el padre de Rafael Franco con gente más chica, porque se dio cuenta que levantar mucho los pasos era algo que destrozaba a los hombres. Mucho subir y mucho bajar era algo que agotaba.

 “… esa cuadrilla tiene un historial. Es la que sacó lo de llevar los pasos sobre los pies, sin mecerlo ni ná… Éramos tos mijitas, que algunas veces salíamos de los pasos en la Puerta de los Palos y nos decían algunos: “Lleváis los papeles de los calentitos a rastras, los zancos, los faldones, tó lleno papeles…”

Una de las preocupaciones que más quebraderos de cabeza daba a los antiguos capataces era, sin ir más lejos, la altura media de su cuadrilla. Las levantás y arriás de largo trayecto terminaban por fatigar en exceso a los hombres, como anota el Boli con sus palabras arriba. Rafael Franco Rojas, según palabras de su hijo Carmelo Franco, “continuó la línea de su padre en la selección de costaleros por estatura, y con la idea fija de reducir esta al máximo, para conseguir una mayor perfección en el movimiento de los hombres”.

Este fue el origen de la célebre cuadrilla “de los ratones”, así apodados por su escasa altura, que sería pronto mitificada por numerosos entusiastas durante las décadas de los 50 y 60, debido a la perfección que alcanzaron en el trabajo sobre los pies en los palios como los de la Virgen de Regla, El Cachorro, la MAcarena, Monte Sión, La Virgen de las Aguas, etc. Costaleros como Francisco Reyes Páez – el Boli-, Santiago Estepa Gómez -el Mejo- Juan Cruz, los hermanos Torralbo, José Sánchez Baquet -Hipólito-, Romerito, Portela, los hermanos Domínguez… pertenecieron a esta cuadrilla paara la cuál incluso hubo que calzar las parihuelas y trabajaderas de algunos pasos unos centímetros.

Torralbo, el último de Los Ratones

Era 1945 y era Domingo de Ramos. Llovió. La Amargura se quedó sin salir. El capataz Rafael Franco le apuntó el jornal a su cuadrilla y los mandó a su casa. Los citó el Lunes en la Vera Cruz. Y sacaron la Vera Cruz. Y el Martes sacaron La Candelaria. Y el Miércoles, Los Panaderos. Y cuando acababan de entrar el palio de la Virgen de Regla, Rafael citó a la cuadrilla para el día siguiente, a las 9 de la mañana, en San Pedro. A las 9 de la mañana de un Jueves Santo. Y el costalero Manuel Torralbo, Triana pura, se atrevió a decirle:

—Rafael, ¿a las 9 de la mañana? ¿Es que vamos a barrer las calles?

No. Iban a sacar La Amargura, que como no había podido salir el Domingo, lo hacía el Jueves por la mañana, en aquella Semana Santa tan viva y vivida, tan poco reglamentada. Pero sólo cuando, rotos y muertos de sueño, los peones ya estuvieron en San Pedro les dijo Franco que iban a sacar La Amargura. La pasearon por la mañana antigua de mantillas. Entraron a las 4 de la tarde. Y Rafael les dijo:

—Pues ahora nos vamos a Montensión.

—¿Sin almorzar?

—Ya os darán allí un bocadillo.
Y sacaron Montensión. Y entraron el palio del Rosario a la 1 de la madrugada del Viernes. Y les dijo el capataz:

—Ea, ahora nos vamos para el Gran Poder. Y cuidaíto con lo que se habla, que a nadie se le ocurra decir que ustedes eran los de esta mañana en La Amargura.

Y sacaron El Gran Poder. Y una vez dentro el palio de Mayor Dolor y Traspaso, se echaron a dormir por los portales, porque a las 4 tenían que sacar La Carretería, donde Rafael igualaba a sus Ratones de palio en el barco, para que saliera mejor por aquella puerta. Cuando entró La Carretería, la misma cuadrilla de Rafael Franco había sacado cuatro cofradías en menos de 40 horas. ¡Y sin relevos ni costaleros de refresco!

¿Cómo podía obrarse aquel milagro? Gracias a unos artistas así de chiquetitos que tenía Rafael Franco de peones: Los Ratones. La cuadrilla de palio de más baja estatura que nunca hubo. Así trabajaba con tanta gracia y casta. Cómo sería de bajita, que cuando le pidió trabajo a Franco tras la muerte de Angelillo, a Romerito el Figura, que iba en la última de palio en la cuadrilla de la Puerta Osario, lo igualó en la primera de Los Ratones. Y a El Boli, que iba en la última con Ariza, también lo igualó en esa primera de ensueño, con Manolín Barroso, con Juan Cruz, con Valentín Murcia y con Eduardo Vargas, a quien algunos proclaman verdadero creador de la voz de «Al Cielo con Ella».

En esa cuadrilla de seda y sándalo, en esos míticos Ratones, iba igualado el arte de Manuel Torralbo Rodríguez, costalero de Triana. De costero. Le gustaba llevar el faldón recogido, para que se viera que iba trabajando de verdad, sin aliviarse. Como todos aquellos grandes artistas. Como esa última de leyenda, con Antoñito, Vinagre y Barrera. Como todo el cuadrante que aún recuerdan los tinglados del muelle y las saetas de los balcones: Castillo, Boza, Cuenca, Pavía, Gracia, León, Manzano, Vega, Trigo, Acosta, Oliva, Domínguez, Reyes, Ojeda, Silva, Albarrán, El Loco…

Rafael Franco, con su terno negro y su señorío, se nos fue hace ya el tiempo que proclama un azulejo con su nombre en la esquina del Palquillo. El único capataz que durante cuatro Madrugadas sacó al mismo tiempo el Gran Poder y la Macarena. Por la rampa de la salida de una capilla, los peones de Los Ratones, la mejor cuadrilla de palio que nunca hubo, se nos fueron yendo, uno tras otro, de la corrida de la vida.

De Los Ratones sólo vive ya Manuel Torralbo. Aquellos alados pies con alpargatas hace ya años que no pueden andar. Aquella cintura que acariciaba el bamboleo de las caídas de palio va ahora en una silla de ruedas. Hasta Triana quiero que le llegue hoy, Torralbo, el homenaje del recuerdo a tanta perfección en el trabajo. Yo sé que cuando Torralbo va con su silla de ruedas, desde los martillos del cielo se oye la voz de terno negro de su capataz Rafael Franco, que le sigue diciendo, como mandaba las levantás a pulso:

—¡Que no se vea subir!

Yo sí veo ahora subir, Torralbo, la vieja casta del peón trianero de la cuadrilla de Los Ratones. ¡Óle ahí la gente güena!

Fuentes:

http://madredediosdelrosario.wordpress.com/patronazgo/

ANTONIO BURGOS BELINCHON
DIARIO ABC DE SEVILLA
24-NOVIEMBRE-2008

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UN RECUERDO PARA TI CAPATAZ…

Ayer hizo 15 años que falleció el capataz Manolo Santiago, desde este humilde blog, un pequeño homenaje a este gran capataz que aun sigue enseñándonos cosas desde el cielo. Su legado sigue vivo, y jamás se podrá olvidar el sello tan especial que este Señor dejo en los pasos que mando en la tierra de María Santísima.

Fuiste grande aqui en la tierra Capataz, y seguro que más grande eres en el cielo, pues seguro que el Señor, te ha vuelto a elegir para que por las calles del cielo, sigas paseando a su Madre Bendita…

DESDE SAN AGUSTÍN, LA HERMANDAD DEL NAZARENO

DESDE SAN AGUSTÍN, LA HERMANDAD DEL NAZARENO

Autor: hermano menor. 10 de Febrero de 2004

Crónica de un pasado esplendor vagamente conservado en el recuerdo.

Hola, mi nombre es Nicolás, algunos de vosotros ya me conoceréis, otros no tanto y muchos ni tan siquiera habréis oído hablar de mí. Pero no vengo hoy a instruiros sobre mi persona, ni sobre mis hechos, hoy quiero contaros lo acaecido con mis hermanos y su convento, sí, aquel que levantaron en El Puerto, no sin poco sufrimiento, allá por el XVI si mal no recuerdo.

Existía en El Puerto una cofradía hospitalaria de la Encarnación que poseía un hospital para la acogida de enfermos y a su lado la pequeña capilla que solían tener todos estos establecimientos. El lugar era excelente, pues se encontraba en el centro de la población y muy cerca del río. Así la comunidad religiosa que allí se estableciera tenía aseguradas las limosnas tan necesarias para su buen desarrollo.

De cómo se establecieron allí mis hermanos no se deciros con certeza, pero el hecho indudable es que el 14 de enero de 1574 ya se encontraban en dicho lugar, y os lo puedo así asegurar porque ese día salimos en los papeles –como vulgarmente se dice- pues dejamos constancia de ello nada más y nada menos que en el cabildo municipal celebrado en dicha fecha (libro capitular 2º de los conservados, Fol. 207 v.º.) cuando se trató el asunto de la solicitud de expulsión de la comunidad Agustina efectuada por el síndico procurador mayor de la villa, D. Bernardino de Villalobos, argumentando que los religiosos habían entrado en el hospital contra la voluntad de los cofrades de la Encarnación y sin licencia del duque de Medinaceli.

Mis hermanos los frailes se opusieron a abandonar el hospital resistiéndose al desalojo, llegando incluso a recibir en algunos momentos maltrato por parte de la autoridad. Después de  la expulsión acudieron a la casa ducal, obteniendo, tras numerosos informes, una orden del señor de la villa instando a que los agustinos fuesen recibidos pacíficamente y a desistir el pleito incoado en la chancillería de Granada, quedándose los cofrades en la calle, el hospital transformado en convento y los regidores municipales totalmente desautorizados para el caso. Menos mal  que tomando las cosas con filosofía, no solo obedecieron sin réplica sino que reconocieron la utilidad de los servicios que prestaban a la villa los religiosos y tomaron acuerdos de gran importancia, manteniéndose desde entonces y hasta la exclaustración unas magníficas relaciones entre munícipes y agustinos.

Una vez establecidos en el hospital, lo primero que hubieron de hacer mis hermanos fue transformar la iglesia realizando capilla mayor y coro nuevos, siguiendo la práctica estilada entonces de dos altares en dicha capilla, uno principal sobre un arco y otro secundario bajo éste y al nivel de la nave.

Se hicieron cargo del patronato de la capilla el capitán D. Diego de Medrano, caballero santiaguista, y Dª. Constanza de Carvajal, su mujer, dotándola suficientemente. Acudieron otros devotos de la orden con sus aportaciones económicas, y la viva devoción que entre los portuenses despertó mi humilde persona hizo el resto, llegando un gran número de limosnas y donativos a la iglesia.

Inmediatamente me erigieron cofradía y ésta me levantó altar con trazas de cierta suntuosidad, a juzgar por el contrato del mismo fechado en 12 de febrero de 1590. En dicha fecha y ante el escribano D. Alonso Pérez fue concedido sitio a la hermandad que me rendía culto para hacerme altar, teniendo lugar en ese mismo día y ante el mencionado escribano el oportuno concierto de obra. En 17 de agosto del mismo año –reconozco que aquel día me emocioné un poco- se otorga compromiso de no consentir se saque del convento la cofradía de San Nicolás de Tolentino. No sentí nada de vanidad y sí mucho de agradecimiento.

La formación de cofradía, erección de altar y los innumerables favores otorgados me hicieron tremendamente popular siendo extrañísimo por aquellos años el testamento que no consigna algunas misas en mi altar de San Agustín o limosnas para el culto a partir del último decenio del s. XVI. Unido mi culto a la memoria de las Ánimas del Purgatorio y éstas consideradas protectoras de los navegantes, se comprende la devoción grande que desperté especialmente entre la gente de la marina.

Como digo, no había testamento en el cual no se hiciera constar algún tipo de manda o donación para la cofradía creada en mi honor, siempre a mayor gloria de Dios, y en uno de ellos se hace una mención especial, en la cual quisiera detenerme un momento para indicaros algo. Se dispuso en una mención testamentaria de D. Juan Carrillo ante D. Alonso Pérez de 4 de mayo de 1593 lo siguiente: “Ytem mando me entierren con la túnica de los nazarenos y la sinta de señor sant agustín, porque desde luego lo pido”. Esto nos pone en la pista de la existencia en El Puerto de los “nazarenos” a imitación de la cofradía de Santa Cruz en Jerusalén, de Sevilla.

Eran conocidos como “nazarenos” porque así fueron llamados los cofrades de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla, fundada en 1340. Aquellos primitivos cofrades sevillanos vestían túnica de angeo de color morado, sin bruñir, tosca soga de esparto ceñida a la cintura, y el rostro cubierto por una cabellera de cáñamo, que sujeta a las sienes una corona de espinas, todos  cargaban con una pesada cruz y llevaban los pies descalzos, este singular atuendo, imitación del de Jesús, dio origen al nombre de «nazarenos» con el que se designan a los penitentes de la Semana Santa. Ya en 1570 estos nazarenos sevillanos procesionaban llevando imágenes consigo sobre parihuelas y en 1574 son reordenados como cofradía de Jesús Nazareno y Santa Cruz en Jerusalén, de la cual se toman prontamente referencias en El Puerto creándose como tal hermandad en nuestro convento de San Agustín, aproximadamente sobre 1580, y convirtiéndose en filial suya a partir del año 1824 al ser declarada aquella como Archicofradía. El Papa  León XII, por Bula de 16 de julio de dicho año, concedió el uso de los títulos de Archicofradía, Primitiva y Pontificia, facultando a la sevillana Archicofradía para agregar a sí a cualquier otra hermandad o cofradía, cualquiera que fuese el lugar de su radicación, y comunicarle todas las gracias e indulgencias que aquélla tuviera concedidas, siempre que lo solicitase y tuviera igual advocación. 

Pero volvamos con mis hermanos al monasterio para ver cómo ya en pleno s. XVII el templo conventual de San Agustín experimenta la necesidad de una ampliación y reconstrucción totales, pues el primitivo, a pesar de las agregaciones de capilla mayor y altares, no solo resulta insuficiente sino de crecido costo por las reparaciones constantes que exige. Se tardó en decidirse, pues la obra se presentaba larga, de crecidas expensas y no exenta de dificultades, pero ayudada la comunidad con algunas limosnas y contando con lo que produciría la venta de las capillas, se acordó levantar un grandioso templo, todo en piedra tallada de severa arquitectura, ancha y esbelta nave decorada con pilastras dóricas, amplio crucero cerrado por valiente cúpula y fachada, que cerrando la calle Alquiladores, constituía con sus grandiosas columnas en cable sobre pedestales, su cornisa y frontón proyectados en curvo y la sobria portada coronada por una estatua colosal del titular del convento y fundador de la Orden, un conjunto verdaderamente monumental.

La construcción se comenzaba en los últimos días de 1646 ó primeros del 47 y duró largos años, no inaugurándose hasta 1676 aproximadamente, no me es posible –a veces me falla la memoria… cosas de los siglos- dar el nombre del trazador y de los artífices de esta hermosa iglesia, rica en obras de arte y en fundaciones y de las más frecuentadas de la ciudad, dado lo privilegiado de su céntrica situación. Por supuesto, los cofrades de mi hermandad no eran ajenos a la suntuosidad de la iglesia y, ya fundidos con los cofrades de la hermandad del Nazareno, fomentaban grandemente mi culto, contando con lucida capilla propia. La escritura de concesión de dicha capilla está fechada en 28 de febrero de 1674, ante D. Gerónimo García de la Peña.

La esplendorosa cofradía de Ánimas de San Nicolás de Tolentino, Jesús Nazareno y Santa Cruz de Jerusalén se fundirá un siglo después con la Orden Tercera de Servitas. Su capilla en San Agustín era entonces espaciosa y rica en Candelería y arañas en el camarín del altar, en ella estaban el Divino Nazareno con la Cruz y la Virgen de los Dolores. Salía procesionalmente en la madrugada del Viernes Santo, a las cuatro de la mañana, para hacer estación de penitencia en la Iglesia Mayor Prioral.

Ya en el s. XIX decayó el culto y, por desplomo de la iglesia, en el año 1835 pasaron las imágenes de esta hermandad a la Prioral, donde fue reorganizada la cofradía en 1928.

Nuestro convento de San Agustín tras muchos años de abandono, con la consiguiente ruina del mismo, fue cedido por el Estado al Ayuntamiento de la ciudad para ser transformado en escuelas públicas durante el primer año del reinado de Alfonso XIII, si bien las obras de reedificación no comenzarían hasta los años 60 y finalmente inaugurarse el colegio nacional de San Agustín, de todos conocido y que en fechas muy recientes acaba de ser clausurado. Del antiguo convento solo se conserva el claustro como actual patio del colegio y la calle Alquiladores prolongó su trazado desde Larga hasta Jesús de los Milagros.

Bueno, a grandes rasgos era lo que pretendía contaros y espero pueda valeros para un mejor y mayor conocimiento de la historia de este, tan querido por mí, Puerto de María Santísima. Os doy las gracias por esta oportunidad brindada, que me ha permitido ponerme nuevamente en contacto con vosotros, y os dejo con este “moderno escribano” que ha tenido a bien el transcribir todo cuanto le fue indicado, pues me parece le gustaría apostillar algo. También dejo mi biografía (1) por si alguien estuviera interesado en conocerla.

Quedad todos con Dios.

Gracias padre Nicolás, a mí si me valió, no se los demás qué opinaréis…

Tras lo expuesto cabe preguntarse qué habrá sido de la venerada imagen de este Santo, titular de la actual cofradía de Jesús Nazareno, si se perdería junto con el convento, si pasaría trasladada a otro templo, o bien saldría del Puerto llevada por la comunidad Agustina tras la exclaustración. Podríamos preguntarnos también si tal vez el nombramiento de patrón y protector de las galeras reales lo tuvo San Nicolás de Tolentino y no el Divino Nazareno como últimamente se viene indicando, pudiendo haber sido “traspasado” con el paso del tiempo al ser hoy la cofradía de nazarenos parte única y principal en cuanto a cultos se refiere, mientras que el Santo agustino tan solo se mantiene en la denominación de la hermandad, de tal modo que recayeran sobre el hoy primer y principalísimo Titular de la cofradía, Ntro. Padre Jesús Nazareno, todos los honores recibidos por la hermandad antaño fusionada. En cualquier caso, nada se indica sobre ello en la documentación que pude consultar.

Nada que ver la estampa actual del conjunto de edificios contemporáneos cuyas fachadas asoman a la plaza del Castillo –sobre todo ese horrendo, nefasto y totalmente anacrónico que mira también a la calle Jesús- con la afortunadamente contemplada por nuestros antepasados en la segunda mitad del s. XVII y en pleno s. XVIII. Podemos imaginar una madrugada cualquiera de aquellos años y una plaza del Castillo repleta de fieles devotos, apenas iluminada por alguna que otra antorcha… ese cortejo de nazarenos de túnica morada ceñida por cinturón de esparto iluminando el camino con sus velas… de cómo surgía del interior del agustino templo la inconfundible silueta de Ntro. Padre Jesús Nazareno portado por sus cofrades… y tras Él su Santísima Madre de los Dolores acompañada por el apóstol San Juan… pausadamente se dirigían hacia la Iglesia Mayor desde donde, una vez realizada la estación de penitencia y tras recorrer diversas calles y plazuelas, encaminaría sus pasos a buen seguro hacia el río… hacia esa plaza de las Galeras… hacia aquel barrio de Guía para, tras casi rozar los muros y almenas del castillo algo más tarde, recogerse en su templo al despuntar el alba.

(1) http://www.churchforum.org.mx/santoral/Septiembre/1009.htm

Bibliografía: Historia del Puerto de Santa María, de D. Hipólito Sancho Mayi; El Puerto de Santa María en la literatura española, de D. Manuel Martínez Alfonso; Reseña histórica página Web del Consejo General de HH. y CC. de Sevilla; Reseña histórica página Web de la Hdad. del Silencio sevillana.

Hermano-menor

CHARLANDO CON… ALBERTO GALLARDO (CAPATAZ).

FUENTE: http://lapasionsegunmicamara.wordpress.com/2011/03/31/charlando-con-alberto-gallardo-capataz/

Le llaman el Poeta del Martillo, dicen de él que tiene un corazón pa tres cuerpos, creo que se han quedado corto. Como persona es de Canela y Clavo, la Madrugá jamás será lo mismo sin oirle mandar el palio de su Madre (como él dice). Si todos fuéramos como él, el mundo sería mucho mejor. Es Alberto Gallardo.

Defíname la Semana Santa de Sevilla.

Ya vez como te la voy a definir siendo sevillano y nacido en la calle Sol. Una de las definiciones mías es que desde “chiquitito” lo mejor que me ha dado el Señor y su Madre bendita es meterme en las venas y en mis huesos esta afición. Me he llevado treinta y cinco años abajo con el palo en lo alto, treinta y cinco años, sin desmerecer lo que tenemos hoy, cuando había mucha hambre e iba a una cofradía y terminaba a las dos de la noche o a las dos y media, no me acostaba, me sentaba en una silla hasta las cuatro de la mañana que cogía el tranvía y me iba al muelle a trabajar y después hasta las tres que me iba a San Gonzalo, o a La Bofetá y así ocho días y no tenía más remedio que ir por que el capataz de las cofradías era el capataz del muelle que era Alfonso Borrero Pavón.

¿Cómo son los costaleros de canela y clavo?

Voy a tener que patentarlo. Los costaleros son más que hijos míos. Lo echo mucho de menos, pero tengo a mi hijo y esta gente lo han acogido con mucho cariño. Lo de Canela y Clavo tengo el privilegio que en la Banda de Olivares han hecho un marcha y me pidieron que le pusiera el título por que era un homenaje a mi persona por haberme retirado, yo no quería pero insistieron y le puse “Madrugá de Canela y Clavo”, en un acto me dieron las partituras. Y el colmo del colmo, la hermandad me ha hecho capataz honorífico y ya me puedo poner delante del palio sin pedir permiso a nadie y un azulejo que ha puesto en mi calle que es muy bonito, por lo menos me lo han puesto en vida. Yo me emocioné mucho, es lo máximo, creo que es demasiado y que no merezco tanto, es de una generosidad bárbara.

Usted que ha sido costalero y capataz, ¿qué se queda con el martillo o el costal?

Para mí, donde está el corazón, el amigo, el cariño, el amor, todo lo que te diga es poco, está abajo en la trabajadora, lo del traje negro es muy distinto, respetando a todo el mundo, para mí el costal es lo más grande del mundo, ahí es donde está la verdad “der tó”. Yo todavía podría ir con mi hijo y mi sobrino que van los dos, en la vida hay un principio y un final y hay que estar preparado, a mí me costó muchas lágrimas y no fue fácil al estar a la vera de tu Madre tantos años.

Cuando dijo en Giralda TV que dejaba el martillo y se retiraba delante de su hija, ¿ella ya lo sabía?

No, se enteró en ese momento. El primero que se enteró fue su hermano, pero no se había enterado nadie, me levanté una mañana y le dije a mi mujer: “ya no saco más a la Virgen” pero fue un sacrificio muy grande y con cinco años menos estaba bien pero llegó su momento y he estado treinta años delante. La gente preguntaba mucho, a Fran López de Paz le preguntaban en El Llamador qué había pasado y él dijo:”El que quiera saber que ha pasado con Alberto Gallardo que se fije en el Cristo del Amor, en los pies del Cristo del Amor”, el pelícano que con su sangre le da de comer a sus hijos, que respuesta más bonita, no se puede decir las cosas con más dulzura.

¿En algún momento se arrepintió de tomar aquella decisión?

No, lo que pasa que lo añoro, date cuenta que lo añoro y es mi vida desde niño. En el año 50 iba con un farol en la cruz de guía, un farol de palo por que no teníamos nada y desde la cruz de guía hasta la presidencia del Cristo iban catorce parejas de nazarenos hasta siete mil hermanos que somos tiene tela. Yo iba a la entrada del palio de Montesión a coger las flores para ponérsela a mi Virgen para la Madrugá y pintando los respiraderos con purpurina, tieso total como la mojama.

¿Qué significa la hermandad de Los Gitanos para Alberto Gallardo?

Te voy a decir dos palabras; es la hermandad de mis amores.

¿Y Alberto Gallardo para Los Gitanos?

Fíjate como me catalogarán que me nombraron Hermano de Honor el día que me fui. Me dieron un homenaje en el Hotel Alandalus, junto al campo del Betis y me lo dijeron, la junta de gobierno me lo dijo y hubo un Cabildo General y por unanimidad me nombraron Hermano de Honor de mi hermandad. La iglesia estaba llena hasta la bandera, cualquiera no es Hermano de Honor y más estando tieso (risas).

Con tantos años de costal y martillo, alguna anécdota curiosa o simpática habrá por ahí, ¿no?

Una de las anécdotas era cuando íbamos por Santa Catalina, iba llorando de dolor como un niño chico por que tenía un menisco hecho polvo, estando debajo del Señor, por que yo antes de ir con la Virgen fui costalero del Señor, y le dije al Moreno;”Yo no puedo más lo siento mucho, además yo a ti ya no te hago falta “pa  ná”” y me dijo que me salía de abajo pero me quedaba el Kiki que va de segundo en el palio y me preguntó; “¿Tú vas a querer?”, y yo le dije;”Hombre Manolo “po no voy a quere”.

¿Qué diferencia hay entre el mundo del costal de hoy y el de cuando empezó usted?

Desgraciadamente cuando yo empecé había mucha hambre, la economía estaba por los suelos y todo el mundo iba buscando un capataz para que le diera trabajo y una cofradía entonces todos los pasos no tenían la misma cabida, las mismas trabajadoras, pero yo tenía la suerte de que mi capataz tenía dinero y a lo mejor me daba quinientas pesetas, que era un sueldo, y me decía; “Toma y mañana vete”pa” San Bernardo “. Afortunadamente la Semana Santa ha ganado mucho con los hermanos costaleros, bendito sea Dios en el momento que puso las manos para que salieran los hermanos costaleros, bendito sea Dios, que no se nos puede olvidar en la vida y es lo mejor que ha pasado, cualquiera sabe como hubiera estado la Semana Santa en esta época. Yo como he tenido la suerte de crear cuatro cuadrillas de costalero, yo los considero a todos como hijos míos por que han cumplido conmigo y han puesto su granito para que Alberto Gallardo sea quien es en la Sevilla cofrade.

¿Qué le parece la moda de los costales variopintos que se ven hoy?

A mi no me gusta, yo llevaba mi pantalón con una par de dedos subidos, por que ahí debajo hace calor, pero esas cosas que hay hoy no me gusta. Hay otra moda de llevar los costales por la nariz y mirando para arriba, la ropa debería de ir por las cejas, pero vamos son modas que el capataz debería de corregir  un poquito. Yo llevaba un costal de lunares, era blanco y con el lunar azul, me gustaba, como vengo de casta gitana por parte de mi padre, pero bueno esas son cosas que no hacen daño, lo importante es tirar ”pa´ rriba” y no pasar las fatiguitas que pasaban los capataces antiguos, ahora hay costaleros de sobra.

¿Qué le parece que Virgen de los Reyes ya no toque detrás del Cristo de la Salud?

Es un asunto muy delicado por que ha habido muchas divisiones en la hermandad por eso. Lo primero que te voy a decir es que Virgen de los Reyes se equivocó por que está tocando que quita”to el sentio” pero se pone muy aflamencá, el Señor no puede ir andando con un tango por La Campana, tanta gitanería no puede llevar y yo soy gitano por parte de padre. Virgen de los Reyes no sabían tocar cuando se llamaban Los Despojos y si sabían tocar ahí ahí. Se equivocaron al ponerle el nombre por que en vez de Virgen de los Reyes se deberían de llamar Nuestro Padre Jesús de la Salud, que es el nombre de nuestra imagen. Para el año que viene se hará una banda de música, que eso sí es difícil.

¿Qué le pasó a la salida de la Catedral un año con un joven paralítico llamado José Luís?

Ese niño lo hice padrino de la cuadrilla del palio de Las Angustias y salían varios costaleros y lo levantaban de la silla para que viera la Virgen. Le dijo al alcalde que como que no hacían “na” conmigo que tenía un corazón pa tres cuerpos. Salir por la puerta de los Palos y verlo allí me ahogo, no puedo ni hablar. Ahora, me voy “pa” la puerta de Los Palos y le digo; “Ya estoy aquí” y me quiere comer con los ojos. Me quiere mucho.

Yo no creo que en la Sevilla cofrade haya alguien que no le quiera a usted.

Y la no cofrade. Lo que yo percibo es que me quieren. Sin vanidad, dicen que nadie es profeta en su tierra y yo en lo mío me siento profeta y lo digo sin vanidad, fíjate que me han puesto un azulejo y estoy vivo y esas cosas se la ponen al que se muere como yo hice con el Balilla, enfrente del Juzgado Antiguo en Santa Catalina junto al Tremendo.

¿Qué tiene Las Angustias que no tenga otra?

Te voy a decir una cosa, es distinta a todas. El que te está hablando es hijo de Ella, como voy a hablar de mi madre. Yo le saqué estos versos:

Del color de la canela,

Angustias tienes la cara,

Del color de la canela

Eres reina y soberana,

Y alumbras más que el sol

Cuando entras en La Campana.

Eso para mí es… Es que es mi Madre, a mí me echaron el agua debajo del manto de Ella y mira ya me he emocionado. Cuando la vea entrar la veo como cansada de toda la Madrugá, viene deseando de llegar a su casa.

¿Y el Manué?

Yo respeto a todos los nazarenos de Sevilla, por que hay muy buenas esculturas, pero ninguno se parece al Señor de la Salud. Está el Señor de Sevilla que también he ido debajo de él, pero como el señor de la Salud, de verdad, yo he visto a chavalitas jóvenes decirle piropos y también le he escrito sus cositas:

Que no te llamen Manué

Padre mío de La Salud,

Que no te llamen Manué,

Que tú te llamas Jesús,

Va repartiendo Salud,

Por “toito” el mundo entero,

Gitano el Rey de los cielos.