Aquel lazo blanco…

En muchas ocasiones, la vida nos sorprende como menos nos podemos imaginar, el mundo de la Semana Santa es tan complejo, que en la mayoría de las veces, solemos perdernos en la cáscara o simple envoltorio que lo rodea.

La vivencia que voy a contar me paso este año, durante la época cuaresmal y tuvo su punto culminante en la Madrugá del Viernes Santo de 2008.

Corría una noche gélida de cuaresma, era uno de los días de ensayos del paso del Señor, la cuadrilla iba llegando progresivamente y poco a poco el bar de la Hermandad se iba colapsando, ya era tarde para pedir algo de beber y tome mi bolsa y me fui a saludar a la buena gente.

Entonces vi a un costalero hermano, el cual llevaba algo en su mano, lo llevaba tapado y lo guardaba celosamente, se trataba de una de las personas más extrovertidas de la cuadrilla, pero su rostro esa noche decía todo lo contrario, note que algo tenía encerrado en su corazón.

Supe después más tarde que ese hombre, le pidió al capataz que este año pusiera un lazo blanco en el frontal del paso, el capataz, agarrándose al riguroso protocolo que se suele dar en estos casos, le explicó que eso no era una decisión suya y que cuando normalmente se pone un lazo blanco, este suele ir acompañado de otro del color amarillo, reflejando así los colores pontificales. La cosa quedo como se suele decir aparcada ya que aun quedaban muchos días para la salida procesional y en ese momento eran los ensayos el primer punto en el orden del día.

Pasaron los días y llego el momento. Cogí mi bolsa y me dirigí presto a mi cita con mi Cristo para portarlo sobre mi yugo. ¡¡¡ Ya era Madrugá de Viernes Santo ¡¡¡.

Llegue muy temprano como suele ser habitual en mi persona, no soy de los que se duermen o ven la campana por la tele ni nada de eso, necesito salir e ir caminando hacia la iglesia forjando mis reflexiones, siendo hoy una tarde del mes de julio lo pienso y se me estremece aun mi corazón. Cuando llegue a la iglesia fui uno de los primeros, no obstante muy pronto fueron llegando hermanos míos, sus caras cargadas con tanta ilusión y sentimiento, presagiaban que íbamos a disfrutar mucho durante toda la Madrugá.

De pronto, vi a aquel costalero hermano, lo vi muy ilusionado y como siempre gastando bromas a sus compañeros de palo, inmediatamente el capataz lo vio y lo saludo al igual que a todos los que iban llegando, de repente vi que el capataz lo aparto disimuladamente hasta llevárselo a una esquina del patio. Empezaron los dos a hablar, no se exactamente que se estaban diciendo pues mi visión de la situación era muy lejana yo andaba con mis cosas un poco aislándome y preparándome para el momento de la salida. Cuando mire en mi bolsa para ver que no se me había olvidado nada, me sorprendió un llanto de un hombre, me di la vuelta y observe como ese costalero se abrazaba al capataz, le vi llorando y me dije a mi mismo, he ahí las primeras lagrimas de la madruga…

Me acerque allí y este hombre, nos contó lo que había pasado, nos dijo que el capataz le había dicho que el lazo que el propuso días atrás para que presidiera el canasto del paso, iba en el mismo, no donde el dijo en primera instancia, pero si en un lugar sin duda de gran privilegio, estaba metido dentro de ese llamador, dentro de esa fuente de vida que todos los años nos da de beber, cuando este hombre se entero donde iba su lazo, no pudo contener su llanto y se derrumbo.

Y ustedes se preguntaran, ¿Por qué ese lazo?, aquel costalero nos explico porque quiso poner ese lazo, nos dijo que ese lazo perteneció a una niña suya que con poco tiempo de vida Nuestro Padre y Nuestra Madre se la llevaron hacia el cielo, seguramente ese día a Nuestro Cristo, le hizo falta un angelito querubín para su legión celeste y se llevo a tu niña Juan. Lo que tu no te esperabas, es que ella iba a venir con nosotros este año sentada en ese llamador, jugando con el chorro de la fuente que emana la vida, con su eterna sonrisa, viendo a su padre hecho un chaval llorando por ser costalero del Rey de los Cielos…

Que mas puedo decir después de contaros esta historia, yo creo que ya he hablado demasiado y que las palabras en estos momentos sobran. Cuando hablemos de Semana Santa pensemos en estas vivencias, en estas magnificas situaciones que nos regalan nuestros titulares y obviemos otras tantas cosas que pertenecen a este mundo, cosas que no solo NO lo engrandecen sino que al final terminan manchándolo…

Que bonita es la Semana Santa y que difícil la hacemos los cofrades…

2 pensamientos en “Aquel lazo blanco…

  1. gracias hermano eso siempre lo llevare en el corazon, y como tu dices !! cabeza fria, corazon caliente !!. Sin duda alguna esto cuenta cual es el sentimiento y devocion que se tiene uno a su cristo del nazareno.

  2. Tu sabes Juan Antonio que los que te queremos y te apreciamos sabemos lo que quieres a tu Cristo, asi que tu niña tambien tenia que venir con nosotros porque la ella fue el angel mas bonito que llevo la cruz del Señor esta madrugá.

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